Lectores 5 de julio de 2026


Domingo 5 de julio

Primera lectura y salmo: Isabel Pérez Moreno 
Segunda lectura: Loli Rodríguez Hernández 
Oraciones de los fieles: Conrada Vega Petrón

 

Primera lectura

Lectura de la profecía de Zacarías 9, 9-10

Esto dice el Señor:
«¡Salta de gozo, Sion; alégrate, Jerusalén!
Mira que viene tu rey,
justo y triunfador,
pobre y montado en un borrico, en un pollino de asna.
Suprimirá los carros de Efraín
y los caballos de Jerusalén;
romperá el arco guerrero
y proclamará la paz a los pueblos. Su dominio irá de mar a mar,
desde el Río hasta los extremos del país».


Salmo

Salmo 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13cd-14 

R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles.
Que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.


Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 9. 11-13


Hermanos:
Vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habita en vosotros; en cambio, si alguien no posee el Espíritu de Cristo no es de Cristo.
Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús también dará vida a vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. Así pues, hermanos, somos deudores, pero no de la carne para vivir según la carne. Pues si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.


Oraciones de los fieles

- Para que la Iglesia no carga en la tentación de los medios poderosos, y en su debilidad se manifieste el poder de Dios. Roguemos al Señor.

— Para que las naciones rehúsen eficazmente el empleo de la fuerza en la solución de los conflictos. Roguemos al Señor.

— Para que cuantos se sienten cansados, agobiados, por tanta pesadumbre, encuentren en Cristo alivio y descanso. Roguemos al Señor.

- Para que aprendamos de Cristo la mansedumbre y la humildad de corazón, llevando unos las cargas de los otros. Roguemos al Señor.