Devoción a la Inmaculada
Esta bula no hizo sino confirmar aquello que los españoles ya intuíamos como verdadero en materia de fe (sensus fidei), como puede apreciarse en un breve recorrido por la historia de la devoción a la Inmaculada:
En el concilio celebrado en Salamanca en 1210 se acordó un decreto que, entre otras cosas, decía:
La Orden de los franciscanos, fundada por San Francisco de Asís en 1209, se mostró muy favorable a la doctrina y fiesta de la Inmaculada y en su Capítulo General de 1263 en Pisa se declaró fiesta obligatoria para toda la Orden.
En 1333 Alfonso IV de Aragón, el Benigno, fundó en Zaragoza la Cofradía de la Inmaculada que defendía la creencia en la Concepción Pura y Limpia de María.
En 1378, se celebró en Zaragoza un sínodo diocesano bajo la autoridad del Arzobispo Don Lope Fernández de Luna en el que se decía que:
En 1390, los cofrades y consellers de la ciudad de Barcelona establecieron, por voto secreto, libre y unánime, que el día de la Inmaculada sería festivo en la Ciudad Condal, y que se celebraría:
El 4 de marzo de 1394, el rey Juan I de Aragón y Conde de Barcelona, manda que se celebre, con toda solemnidad, la fiesta de la Inmaculada Concepción, en todos sus reinos y señoríos.
Las Cortes Catalanas del 9 de abril de 1456, con el rey al frente, declaran que desterrarán a los que no admitan la Concepción Inmaculada de la Virgen Maria:
En noviembre de 1466 tuvo lugar la primera defensa de la Inmaculada Concepción de Maria en el Reino de Castilla por un grupo de trece pueblos, conocido por “Villalpando y su Tierra”, que proclamaron solemnemente su fe en la Concepción Inmaculada de María y se comprometieron mediante voto a defenderlo ante el mundo. Fue la primera institución de estas características sociales que tuvo este gesto:
El "Voto de Villalpando y su tierra a la Inmaculada", se refrenda, por primera vez, el 26 de marzo de 1498 (seis años después del descubrimiento de América), y por segunda vez el 6 de diciembre de 1527 (en pleno reinado del Emperador Carlos I). El voto fue impreso por primera vez en 1668 en la imprenta de Agustín Ruiz de Valdivielso en León.

En 1476, la reina Isabel I de Castilla, en acción de gracias por la victoria sobre el reino de Portugal, fundó dos capellanías en honor de la Inmaculada Concepción: una en Guadalupe y la otra en Toledo. Para la Capellanía de Guadalupe dejó 40.000 maravedíes con el objetivo de celebrar el día de la Concepción de Nuestra Señora, el mes de diciembre de cada año:
En el caso de la capellanía de Toledo, y en el libro titulado Oficio del Repartidor del Coro de la Iglesia de Toledo, se dice que:
También en la época de los Reyes Católicos, Beatriz de Silva, amiga de la Reina Isabel, fundó la Orden de las Concepcionistas en 1488 que se instaló en el Palacio de Galiana, en Toledo. La amistad entre la monarca castellana y Beatriz, permitió el nacimiento y el desarrollo de las Concepcionistas. En 1489, el Papa Inocencio VIII mediante una bula del 30 de abril bendecía la fundación. Beatriz de Silva fue canonizada el 3 de octubre de 1976 por Pablo VI y sus restos se conservan para pública veneración en la Casa Madre de Toledo.
Muchas universidades, que habían tomado parte muy activa en las discusiones sobre la doctrina de la concepción inmaculada de María, se comprometieron a defenderlo. La primera en hacerlo fue la Universidad de París que decretó, en 1497, que no se admitiría como miembro de la universidad quien no jurase que haría cuanto pudiese para defender y afirmar la Inmaculada Concepción de María. Le siguieron las Universidades de Colonia (1499) y de Maguncia en 1501.
La primera Universidad española en defender la Concepción Inmaculada de María fue la de Valencia (1530), seguidas de Alcalá (1617), Zaragoza (1617), Salamanca (1618) y así hasta más de 150 universidades europeas e hispanoamericanas en la primera mitad del siglo XVIII.
Es interesante destacar, en el caso de la Universidad de Salamanca, el programa festivo del Juramento que tuvo lugar entre los días 27 y 31 de octubre de 1618, presentándose la obra de Lope de Vega “La limpieza no manchada” y a petición del público se representó otras tres veces más en los seis días siguientes, todas ellas en el Patio de Escuelas. El Juramento de la Universidad de Salamanca quedó reflejado en un lienzo que se expone en la Capilla del Edificio de las Escuelas y que fue pintado por el italiano Pablo Cacianiga (c. 1763).

El papa Pablo V (1617) decretó que nadie se atreviera a enseñar públicamente que María fue concebida en pecado original, y el Papa Alejandro VII promulgó el 8 de diciembre de 1661 la famosa constitución Sollicitudo omnium Ecclesiarum, que en su apartado 7 dice:
En el Capítulo de los Franciscanos celebrado en Toledo el año 1645, nombraron a la Inmaculada Concepción patrona de la Orden:
Las Cortes españolas, reunidas en Madrid el 17 de julio de 1760 acordaron pedir al rey Carlos III que:
A petición del rey Carlos III y de las Cortes Generales Españolas, el Papa Clemente XIII emitió, en 1760, la bula "Quantum Ornamenti" en la que proclamó oficialmente a la Inmaculada Concepción como patrona de España.

El 16 de enero de 1761 el Rey Carlos III firmaba un Decreto-Ley por el que proclamaba patrona de todos sus Reinos "a esta Señora en el misterio de su Inmaculada Concepción". Esta disposición de Ley lleva por título "Universal Patronato de Nuestra Señora en la Inmaculada Concepción en todos los Reinos de España e Indias".
El Papa Pio VII en 1817 autorizó que los sacerdotes de la Catedral de Sevilla pudieran usar el tono más puro de azul en sus vestiduras litúrgicas en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Este privilegio se extendió en 1879 a toda la Archidiócesis de Sevilla y cuatro años más tarde, se extendió a todas las diócesis de España.
El 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX en la Carta Apostólica Ineffabilis Deus proclama el Dogma de la Inmaculada Concepción de Santa María Virgen:
El 8 de diciembre de 1857, el Papa Pío IX hizo construir en la plaza de España de Roma el monumento a la Inmaculada colocada sobre una esbelta columna frente a la embajada de España. En la inauguración el Papa reconoció ante el embajador Alejandro Mon y Menéndez el papel de España en la promoción del dogma de la Inmaculada con estas palabras:

En el concilio celebrado en Salamanca en 1210 se acordó un decreto que, entre otras cosas, decía:
en adelante se celebrara en toda la provincia compostelana solemnemente la fiesta de la Concepción de la bienaventurada y Virgen el 8 de diciembre. Se manda celebrar la fiesta de la Concepción en toda la provincia compostelana, en todas las iglesias y no solamente en las catedrales.
La Orden de los franciscanos, fundada por San Francisco de Asís en 1209, se mostró muy favorable a la doctrina y fiesta de la Inmaculada y en su Capítulo General de 1263 en Pisa se declaró fiesta obligatoria para toda la Orden.
En 1333 Alfonso IV de Aragón, el Benigno, fundó en Zaragoza la Cofradía de la Inmaculada que defendía la creencia en la Concepción Pura y Limpia de María.
En 1378, se celebró en Zaragoza un sínodo diocesano bajo la autoridad del Arzobispo Don Lope Fernández de Luna en el que se decía que:
en adelante, la fiesta de la Concepción de la Ssma. Virgen, que es el día 8 de diciembre, así para los clérigos como para todo el pueblo, lo mismo en la ciudad que en toda la diócesis zaragozana, todos los años y para siempre, sea celebrada, honrada y observada absteniéndose de todo trabajo servil y cotidiano.
En 1390, los cofrades y consellers de la ciudad de Barcelona establecieron, por voto secreto, libre y unánime, que el día de la Inmaculada sería festivo en la Ciudad Condal, y que se celebraría:
axi com lo dicmenge y anunciada ab trompes e tabals (así como lo dispone y anunciada con trompetas y tambores).
El 4 de marzo de 1394, el rey Juan I de Aragón y Conde de Barcelona, manda que se celebre, con toda solemnidad, la fiesta de la Inmaculada Concepción, en todos sus reinos y señoríos.
Las Cortes Catalanas del 9 de abril de 1456, con el rey al frente, declaran que desterrarán a los que no admitan la Concepción Inmaculada de la Virgen Maria:
Determino y ordeno, mediante Constitución, perpetuamente duradera, que nadie, ora fuere eclesiástico o laico, religioso mendiacanta o de cualquier otro estamento, religión, profesión o condición, fuera osado de predicar, clandestina o paladinamente, o dogmatizar, o litigar, o porfiar que la Santísima Virgen María estuvo sujeta o manchada de pecado de origen en el instante mismo de su inefable concepción. Quienes obraren en contra sean tenidos por enemigos del Señor Rey, sean desterrados a perpetuidad del Principado de Cataluña.
En noviembre de 1466 tuvo lugar la primera defensa de la Inmaculada Concepción de Maria en el Reino de Castilla por un grupo de trece pueblos, conocido por “Villalpando y su Tierra”, que proclamaron solemnemente su fe en la Concepción Inmaculada de María y se comprometieron mediante voto a defenderlo ante el mundo. Fue la primera institución de estas características sociales que tuvo este gesto:
salvo tan solamente a la gloriosa Virgen María, a aquella que sin pecado fue concebida en el vientre de Santa Ana su madre e limpia e Virgen nasciendo, limpia e Virgen recibio al hijo de Dios, e Virgen lo comcibiendo, Virgen lo parió, e pariendo, Virgen remasnecio,
El "Voto de Villalpando y su tierra a la Inmaculada", se refrenda, por primera vez, el 26 de marzo de 1498 (seis años después del descubrimiento de América), y por segunda vez el 6 de diciembre de 1527 (en pleno reinado del Emperador Carlos I). El voto fue impreso por primera vez en 1668 en la imprenta de Agustín Ruiz de Valdivielso en León.
En 1476, la reina Isabel I de Castilla, en acción de gracias por la victoria sobre el reino de Portugal, fundó dos capellanías en honor de la Inmaculada Concepción: una en Guadalupe y la otra en Toledo. Para la Capellanía de Guadalupe dejó 40.000 maravedíes con el objetivo de celebrar el día de la Concepción de Nuestra Señora, el mes de diciembre de cada año:
una solemne fiesta a honor y reverencia suya, diciendo Vísperas con su vigilia y misa en su día, y segundas Vísperas, todo solemnemente.
En el caso de la capellanía de Toledo, y en el libro titulado Oficio del Repartidor del Coro de la Iglesia de Toledo, se dice que:
Los serenísimos Reyes Doña Isabel y D. Fernando, con celo y devoción que tenían de esta santa Iglesia, ordenaron que se hiciese y celebrase en ella por su vida y estado y por memoria suya y del príncipe d. Juan y por los otros sus hijos e hijas que Dios les ha dado y diere en adelante, el día de la Concepción de Nuestra Señora una fiesta siempre jamás, para esta dicha fiesta y otras dos, que en este libro van declaradas, situadas por su privilegio en las Alcabalas de la villa de Mora, de esta diócesis de Toledo
También en la época de los Reyes Católicos, Beatriz de Silva, amiga de la Reina Isabel, fundó la Orden de las Concepcionistas en 1488 que se instaló en el Palacio de Galiana, en Toledo. La amistad entre la monarca castellana y Beatriz, permitió el nacimiento y el desarrollo de las Concepcionistas. En 1489, el Papa Inocencio VIII mediante una bula del 30 de abril bendecía la fundación. Beatriz de Silva fue canonizada el 3 de octubre de 1976 por Pablo VI y sus restos se conservan para pública veneración en la Casa Madre de Toledo.
Muchas universidades, que habían tomado parte muy activa en las discusiones sobre la doctrina de la concepción inmaculada de María, se comprometieron a defenderlo. La primera en hacerlo fue la Universidad de París que decretó, en 1497, que no se admitiría como miembro de la universidad quien no jurase que haría cuanto pudiese para defender y afirmar la Inmaculada Concepción de María. Le siguieron las Universidades de Colonia (1499) y de Maguncia en 1501.
La primera Universidad española en defender la Concepción Inmaculada de María fue la de Valencia (1530), seguidas de Alcalá (1617), Zaragoza (1617), Salamanca (1618) y así hasta más de 150 universidades europeas e hispanoamericanas en la primera mitad del siglo XVIII.
Es interesante destacar, en el caso de la Universidad de Salamanca, el programa festivo del Juramento que tuvo lugar entre los días 27 y 31 de octubre de 1618, presentándose la obra de Lope de Vega “La limpieza no manchada” y a petición del público se representó otras tres veces más en los seis días siguientes, todas ellas en el Patio de Escuelas. El Juramento de la Universidad de Salamanca quedó reflejado en un lienzo que se expone en la Capilla del Edificio de las Escuelas y que fue pintado por el italiano Pablo Cacianiga (c. 1763).
El papa Pablo V (1617) decretó que nadie se atreviera a enseñar públicamente que María fue concebida en pecado original, y el Papa Alejandro VII promulgó el 8 de diciembre de 1661 la famosa constitución Sollicitudo omnium Ecclesiarum, que en su apartado 7 dice:
Nos prohibimos a todos, adhiriéndonos a las Constituciones de Sixto IV, afirmar que los que sostienen la opinión contraria, conviene a saber, que la gloriosa Virgen María fue concebida con el pecado original, incurren en el crimen de herejía o cometen un pecado grave mortal…
En el Capítulo de los Franciscanos celebrado en Toledo el año 1645, nombraron a la Inmaculada Concepción patrona de la Orden:
escogió a la bienaventurada Virgen María, Madre de Dios, en cuanto la confesamos y celebramos inmune de la culpa original en su misma Concepción, como Patrona singular de toda la Orden.
Las Cortes españolas, reunidas en Madrid el 17 de julio de 1760 acordaron pedir al rey Carlos III que:
se dignase tomar por singular patrona y abogada de estos reinos y de las Indias, y demás a ellos anejos e incorporados, a la Soberana Señora en el misterio de la Inmaculada Concepción.
A petición del rey Carlos III y de las Cortes Generales Españolas, el Papa Clemente XIII emitió, en 1760, la bula "Quantum Ornamenti" en la que proclamó oficialmente a la Inmaculada Concepción como patrona de España.
El 16 de enero de 1761 el Rey Carlos III firmaba un Decreto-Ley por el que proclamaba patrona de todos sus Reinos "a esta Señora en el misterio de su Inmaculada Concepción". Esta disposición de Ley lleva por título "Universal Patronato de Nuestra Señora en la Inmaculada Concepción en todos los Reinos de España e Indias".
El 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX en la Carta Apostólica Ineffabilis Deus proclama el Dogma de la Inmaculada Concepción de Santa María Virgen:
Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del genero humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles.
El 8 de diciembre de 1857, el Papa Pío IX hizo construir en la plaza de España de Roma el monumento a la Inmaculada colocada sobre una esbelta columna frente a la embajada de España. En la inauguración el Papa reconoció ante el embajador Alejandro Mon y Menéndez el papel de España en la promoción del dogma de la Inmaculada con estas palabras:
Fue España la nación, que por sus reyes y por sus teólogos, trabajó más que nadie para que amaneciera el día de la proclamación del dogma de la Concepción Inmaculada de María.
Declara Patrona del Arma de Infantería a Nuestra Señora la Purísima e Inmaculada Concepción.
Tal como se recoge en la web de Paladines y desde 1887 las Hijas de María se encargan de engalanar a la Virgen y de sacar el Estandarte en la noche de la Encamisá.
En 1904 aparece en la prensa española el primer documento escrito sobre la "Camisada":

No se sabe cuando empezó en Torrejoncillo la devoción a la Inmaculada y nuestra Encamisá, pero hay unas fechas claves:
El 24 de febrero de 1525 tuvo lugar la Batalla de Pavía que se considera, por algunos, como el origen de la Encamisá.
El 26 de mayo de 1662 el Obispo de Coria juró solemnemente, junto con el Cabildo y clero de Coria, defender la Inmaculada Concepción de la Virgen.
Una celebración muy similar a la Encamisá, llamada El Vitor, tiene lugar en Horcajo de Santiago (Cuenca). Tampoco existen datos de cuando empezó dicha procesión pero si de su devoción a la Inmaculada. La primera referencia escrita (3 de noviembre de 1634) que se encuentra en el Archivo Parroquial, es el cambio de titular de la Parroquia, que pasa de Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Gracia a Nuestra Señora de la Concepción y en el año 1650 hicieron el voto Inmaculista.
Video de la procesión del Vitor (Horcajo de Santiago, Cuenca)

